Facetas diferentes....

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lunes, 20 de junio de 2016

Si eres paciente en un día de ira superarás cien de tristeza


Ser paciente no es ser débil ni cobarde. En ocasiones, es mucho mejor guardar silencio y sosegar el enfado que perderlo todo en un momento de ira descontrolada. Porque la paciencia es la virtud de los corazones tranquilos, capaces de entender que ser prudente en un día de enojo nos evita cien detristeza.
Todos hemos experimentado momentos así. De hecho, en ocasiones, habitamos en el “epicentro” de entornos muy demandantes que ponen a prueba nuestra capacidad de aguante y esa habilidad que debemos tener como buenos gestores emocionales. La ira es como ese gatillo que se dispara cuando perdemos el control y que, lejos desahogarnos, suele traer efectos secundarios que nadie desea.
Aprende a ser paciente, a calmar el enojo, a enhebrar la ira en lazo del entendimiento y la comprensión para darte cuenta que la rabia no soluciona nada, porque lo podemos perder todo.
A la hora de hablar de esas dos grandes virtudes como son el silencio y la paciencia, parece como si estas dimensiones se asociaran más bien a la pasividad, a quien es incapaz de reaccionar. No debemos verlo así. El silencio sabio que no agrade y paciente, permite calmar a la mente para actuar con mayor aplomo, con mayor acierto y templanza.
Te invitamos a reflexionar sobre ello.
manos entrelazadas siendo paciente

Ser paciente, la habilidad de los buenos gestores emocionales

Cuando hablamos de ira, enfado o enojo imaginamos casi al instante la imagen de un niño pequeño con los mofletes hinchados apunto de gritar. Si las rabietas infantiles son de por si una dimensión importante que lejos de obviarse, debemos saber atender para que el niño aprenda a gestionar sus emociones, no iba a ocurrir menos en la edad adulta.
El enfado no expresado nos enferma, pero el enojo que estalla en rabia y agresión también ocasiona víctimas. Sé paciente, calma tu mente y defiéndete sin agredir. Sé sabio.
Hay quien elige “tragarse” el enfado. Hacer como si nada hubiera pasado. Consciente de que ya quedaron atrás los días de gritos y pataletas elige, sencillamente, esconder su enojo, su frustración.No es lo adecuado ni es saludableTampoco es sabio permitir que un enfado se desboque, cual caballo salvaje guiado por la rabia para crear situaciones tan incómodas como destructoras.
Los buenos gestores emocionales aprenden de forma temprana que dos de los enemigos más complejos con los que se debe lidiar son sin duda el enfado y la rabia. Se relacionan además con numerosos cambios fisiológicos que intensifican aún más la sensación negativa y de amenaza. Por ello, a la hora de controlar a un enemigo, lo mejor es conocerlo.