Facetas diferentes....

Facetas diferentes....

martes, 28 de junio de 2016

«Nuestro ser entero está encarnado. Cuando nos miramos en el espejo, ¿qué vemos? ¿una mirada apagada y hueca? ¿un pecho hundido? ¿una sonrisa fingida? Vayamos a mirarnos. ¿Qué vemos? Si no es un ser brillante que rebosa energía y presencia, quiere decir que nos escamoteamos el don de la vida. Lo sé por experiencia. Me ha pasado. He visto miles de yoes ausentes, todos los hemos visto, en el subterráneo, en el tránsito de las horas pico, en el supermercado, perfilados contra las luces mortecinas del atardecer. Y todos sabemos que con frecuencia somos una de esas personas.
Para muchos, el cuerpo es un enemigo temible cuyos instintos, impulsos y apetitos deben ser conquistados, domados, vencidos, sometidos y reducidos a servidumbre.
Irónicamente, eso es lo que hacía yo como bailarina. Aprendí a ignorar, negar, controlar, maltratar y abusar de mi cuerpo. Sabía cómo exigirle pasos de fantasía, cómo reanimarlo con una droga y dejarlo fuera de combate con otra, cómo hacerle padecer hambre y cómo adornarlo, pero no confiaba en él, no me gustaba. No es de extrañar que no habitara mi cuerpo, ni que rara vez dejara que mi respiración se expandiera por debajo del cuello. El mío llegó a ser un cuerpo desconectado de las olas, los ritmos y los ciclos que componen el óceano de mi ser. Era capaz de bailar, pero había olvidado cómo moverme o ser movida.
El camino que me llevó de vuelta a la vida fue la danza extática. Reingresé en mi cuerpo aprendiendo a mover mi yo, a ejecutar mi propia danza de adentro hacia afuera, y no de afuera hacia adentro.»
Gabrielle Roth
«Mapas al éxtasis. Enseñanzas de una chamán urbana» (Capítulo 1)