Facetas diferentes....

Facetas diferentes....

domingo, 8 de marzo de 2015




“Cuando me amé lo suficiente”.
“Cuando me amé lo suficiente…. Empecé a saber que estaba en el lugar correcto, en el momento correcto, y me pude relajar.”
“Cuando me amé lo suficiente….Llegué a amar a estar sola, rodeada por el silencio impresionada por su hechizo, escuchando el espacio interior”.

“Cuando me amé lo suficiente…. Me di cuenta de que no era especial, pero si única”.
“Cuando me amé lo suficiente…. Redefiní el éxito y la vida se volvió simple. Oh! Que gran placer!
“Cuando me amé lo suficiente….abandoné la creencia de que la vida es dura”.
“Cuando me amé lo suficiente….me di cuenta de que el dolor emocional es una señal de que estoy operando fuera de la verdad.”
“Cuando me amé lo suficiente…. Aprendí a encontrarme con mis propias necesidades sin llamarme egoísta.”
“Cuando me amé lo suficiente….las partes de mi largamente ignoradas, las huérfanas de mi alma, dejaron de competir por mi atención. Esto fue el principio de la paz interior. Entonces empecé a ver con claridad.
“Cuando me amé lo suficiente…. Empecé a ver que los deseos del corazón llegan, y me volví más paciente y calmada, excepto cuando lo olvidaba.”
“Cuando me amé lo suficiente…. Deje de ignorar o tolerar mi dolor”
“Cuando me amé lo suficiente….Mi corazón se volvió tan tierno que pudo dar la bienvenida a la alegría y al dolor de la misma manera.”
“Cuando me amé lo suficiente….Dejé de desear que mi vida fuera de otra manera y empecé a verla tal y como es, mi vida sirve a mi evolución”.
“Cuando me amé lo suficiente….empecé a comprender la complejidad, el misterio y la grandeza de mi alma. Que loco pensar que puedo conocer el significado de la vida de otras personas.”
“Cuando me amé lo suficiente…. Mi parte impulsiva aprendió a esperar el momento correcto. Entonces me sentí clara y sin miedo."
“Cuando me amé lo suficiente…. Empecé a ver que mi ego es parte de mi alma. Con este cambio de percepción, perdió su estridencia y paranoia y pudo hacer su trabajo.”
“Cuando me amé lo suficiente…. Pude ver a dios en mi y verlo también en ti. Esto nos hace a todos divinos.
Estás preparada para esto?"
Kim McMillen murió a los pocos meses de acabar su libro.
No estaba enferma, ni sabía que iba a morir mientras lo escribía. Su muerte fue repentina y dejó conmocionado a todo aquel que la conoció. Su hija, Alison McMillen se encargó de publicar el libro.