Facetas diferentes....

Facetas diferentes....

domingo, 27 de abril de 2014


En una cueva, todos los sonidos externos son suavizados por la roca y la tierra,
pero esto hace que los sonidos del latir del propio corazón y la respiración sean
audibles. De la misma manera, la quietud contemplativa nos aleja del clamor
cotidiano pero nos permite oír lo sutil en nuestras propias vidas.
Al escuchar no con el oído sino con el espíritu, se puede percibir el sonido sutil.
Al entrar en ese sonido, entramos en la suprema pureza. Es por eso que tantas
religiones tradicionales rezan, cantan o salmodian como preludio al silencio.
Entienden que la repetición y la absorción del sonido los lleva a lo sagrado.
El sonido más profundo es el silencio. Esto puede parecer paradójico sólo si
consideramos el silencio como una ausencia de vida y vibración. Pero para un
meditador, el silencio es el sonido unificado con todos sus opuestos. Es tanto
sonido como ausencia de sonido, y es en esta confluencia que emerge el poder de la
meditación.